Internet: Cambio acelerado, inédito e impredecible

Luis Fernando Correa Calle Sin Comentarios »

“Las sociedades han sido moldeadas
más por la índole de los medios
con que se comunican los hombres que
por el contenido mismo de la información”

Marshall McLuhan

Internet, en tanto medio para la comunicación, posee unas características muy particulares que lo diferencian de otros medios que podemos llamar “tradicionales” como la prensa, la radio y la televisión. De las características diferenciadoras de Internet podemos destacar tres: a) su cobertura es “global”; b) permite una intensa interactividad con la audiencia; c) permite una concurrencia de medios (como texto, audio, video). Aunque suele compararse con otras tecnologías y con otros medios de comunicación que en su momento han tenido fuerte impacto en la humanidad, su poder transformador de la sociedad no tiene ningún precedente semejante en la historia.

No obstante tratarse de una tecnología que no se encuentra al alcance de todas las personas (de allí que se hable de la existencia de una “brecha digital” que separa a quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y en particular a Internet, de quienes se encuentran marginados de acceder). Es casi imposible librarse de sus efectos transformadores, aún para quienes se encuentran del lado marginal de la brecha, como también para aquellos que por decisión propia se niegan a su uso.

A medida que induce cambios en la sociedad, Internet también cambia en sí misma. Día a día su cobertura se amplía, surgen nuevos contenidos, nuevos servicios y nuevas tecnologías asociadas. Estos cambios son, en ocasiones, muy rápidos, con lo cual lo que ayer era exitoso en la Web , hoy ya no lo es (incluso es posible que ni exista). Además, permite hacer cosas que hace muy poco tiempo eran impensables. Un ejemplo de esto es la comunicación telefónica, con audio y video, sin importar el lugar del mundo en el que se encuentren los interlocutores, y a un precio ínfimo. Y lo peor es que no sabemos, a pesar de los pronósticos de muchos, exactamente qué nos depara en un futuro (incluso el más cercano).

En próximos posts destacaré algunos aspectos de la Web que encierran un cambio significativo frente a otros medios, desde la perspectiva de quienes se desempeñan como comunicadores o ejercen como periodistas. Allí cada quién podrá ver amenazas y oportunidades, según su situación y actitud personal. En cualquier caso, se trata de llamados de atención e invitaciones a la reflexión crítica y a la acción frente a los retos que se plantean.

Los Objetos de Aprendizaje: una estrategia para la producción y la gestión de recursos educativos digitales

Luis Fernando Correa Calle Sin Comentarios »

El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (conocidas como TIC) como apoyo a los procesos educativos se ha visto marcado por fuertes polémicas, principalmente de índole académica, con respecto a su efectividad en tanto medios e instrumentos. Las dudas se han ido resolviendo a medida que diversos grupos, dentro de las instituciones de educación superior, han realizado proyectos de investigación relacionados con este tema. Muchos de ellos han demostrado que la aplicación de estas tecnologías, teniendo como base principios y modelos pedagógicos apropiados, permiten enriquecer efectivamente los ambientes de aprendizaje sin importar si estos últimos son gestionados de forma presencial, a distancia o mixta (blended).

Existen diversas características que motivan la aplicación de las TIC en la educación. Entre ellas se destacan su flexibilidad, su interactividad, sus opciones de personalización, y su posibilidad de integrar varios medios (texto, audio, imagen, video). Sin embargo, el desarrollo de recursos educativos que aprovechen las ventajas de estas tecnologías es aún escaso y su crecimiento es lento. Esto se debe, en buena parte, a que en una fase inicial se requiere hacer inversiones significativas en capacitación, infraestructura y, sobre todo, en diseño y construcción de recursos y contenidos educativos que aprovechen de manera apropiada las características de estas tecnologías, de cara a proveer aprendizaje efectivo y un uso eficiente de los recursos cognitivos de los estudiantes. Adicionalmente, hay quienes aún tienen dudas acerca de la posibilidad de retorno de estas inversiones.

El diseño, la construcción y la gestión de los contenidos y recursos educativos digitales (independientemente de si son interactivos o no, o de si explotan la naturaleza hipermedial de estas tecnologías o no), constituyen los factores más críticos, en términos de costo y esfuerzo, dentro del desarrollo de un estrategia de vinculación de las TIC a la educación. Se trata de tareas que pueden tener una cierta complejidad a la hora de realizarlas porque requieren conocimiento especializado, si se quiere un resultado de calidad (este conocimiento especializado se refiere no sólo al conocimiento del contenido a enseñar, si no también al de las herramientas tecnológicas necesarias para la producción y manejo de los recursos educativos, al de los criterios de diseño gráfico que se requieren para hacer más claros y comprensibles los contenidos, y al de los principios pedagógicos que se deben considerar con el fin de lograr un aprendizaje efectivo). El asunto es que a medida que en una institución se van desarrollando nuevos recursos educativos, se incrementa la dificultad de su gestión y también el riesgo de duplicar esfuerzos debido que hay contenidos que se repiten de un curso a otro por la ausencia de métodos de producción orientados a la eficiencia.

Como respuesta a esta necesidad, algunas instituciones han optado por aplicar estrategias de producción y gestión de recursos digitales basadas en Objetos de Aprendizaje, en las que cada recurso o contenido se desarrolla de una manera particular (en cuanto a su tamaño, funcionalidad y estructura), de tal modo que pueda usarse una y otra vez (reutilizarse) integrado a recursos distintos con el fin de suplir necesidades de aprendizaje diferentes (es decir, hacer parte o apoyar varios cursos).

El concepto de Objeto de Aprendizaje recoge principios utilizados por la Ingeniería del software bajo el paradigma de la programación Orientada por Objetos, el cual ha demostrado ser un modelo muy eficiente y efectivo para la elaboración de software de calidad. La esencia de este modelo radica en la producción de programas muy complejos a partir de pequeños componentes o módulos desarrollados para cumplir funciones muy específicas. Para ello se deben cumplir unas especificaciones estandarizadas que permiten su reutilización en diferentes programas. De manera análoga, el uso de Objetos de Aprendizaje, como base para la construcción de recursos y contenidos complejos, parte del desarrollo de pequeñas unidades didácticas, independientes y autónomas, que cumplen con ciertos estándares con el fin de poder ser integradas entre sí y reutilizadas en diferentes entornos con objetivos de aprendizaje distintos.

La posibilidad real de reutilización de un recurso educativo digital (que es donde radica su verdadero potencial) depende de varios factores a tener en cuenta durante su construcción:

  • Independencia del contexto educativo: el recurso no debe diseñarse ni hacer referencias a contextos educativos específicos (de hacerlo, sus posibilidades de reutilización se reducirán significativamente).
  • Uso de formatos estandarizados: que le permita residir y funcionar en diferentes plataformas tecnológicas.
  • Uso de descripciones estandarizadas (metadatos): esto permite su búsqueda, referencia e intercambio entre plataformas de gestión de aprendizaje (LMS – Learning Management System). Estas descripciones consisten en un conjunto de datos que dan cuenta del contenido, las características y la utilidad del recurso.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que para lograr una eficiente administración de los contenidos y recursos educativos reutilizables es necesario contar con software de gestión de Repositorios de Objetos de Aprendizaje (es así como se le conoce a las aplicaciones de software destinadas a almacenar y facilitar la búsqueda y referencia de este tipo de recursos) que utilicen especificaciones de amplio uso como por ejemplo SCORM (Sharable Content Object Reference Model, el cual se perfila para convertirse en el estándar ISO).

La construcción de contenidos y recursos educativos basados en el concepto de Objetos de Aprendizaje ofrece dos posibles caminos a seguir. Uno fácil pero, de muy bajo impacto en términos de la eficiencia y la productividad, el cual consiste simplemente en “etiquetar” e incluir en bibliotecas de Objetos de Aprendizaje, siguiendo las especificaciones definidas por SCORM, los recursos producidos bajo esquemas tradicionales. El otro, un poco más complejo en su concepción, exige la definición de una estrategia institucional que contemple un método apropiado para la construcción de recursos modulares, independientes y autónomos, realmente reutilizables en distintos ambientes educativos y diferentes plataformas tecnológicas. Este último, ofrece posibilidades reales de retorno de la inversión debido a que apunta a la efectiva reutilización de los Objetos de Aprendizaje en los distintos programas y cursos de la institución educativa y abre, incluso, la posibilidad de su comercialización, a través de un esquema de licenciamiento para clientes externos.

La Web: opción o imperativo

Luis Fernando Correa Calle Sin Comentarios »

“…y sin embargo, se mueve…”

Galileo

Las discusiones alrededor de la conveniencia o no de usar y estar en la Web ya han perdido todo sentido. Internet no es una moda. Es un fenómeno irreversible que crece día a día en cantidad de usuarios, contenidos, servicios y escenarios de participación, que además está modificando hábitos y pautas de comportamiento, planteando nuevos espacios de interacción; transformando, incluso, a los otros medios. Ignorar su existencia o marginarse de ella es apartarse del curso de la sociedad misma. Esto no significa que haya que conformarse con aceptar que existe. Es importante comprender estas nuevas tecnologías y su alcance, en cuanto medio de comunicación y espacio de relaciones, y reflexionar acerca de cuál es la mejor forma de aprovecharlas convenientemente.

Ante la existencia de otros medios sobre los que se conoce más y en los que se tiene ya una experiencia y un bagaje, es claro que desde el punto de vista personal (incluso institucional) es posible elegir entre estar (actuar) o no en la Web. Pero una decisión como esta debe asumirse a partir de su conocimiento (hay que conocer qué es lo que se rechaza o lo que se acepta y por qué se hace) no de su ignorancia, porque de lo contrario hay que asumir las consecuencias, porque aunque nos abstengamos de usarla o la ignoremos, igual nos veremos afectados por su impacto.

A esta altura de la evolución de Internet y particularmente de la Web, en tanto espacio de interacción, participación y colaboración, es tan importante considerar los potenciales beneficios de su incorporación en las estrategias corporativas como los riesgos y consecuencias de evitar su uso. En un escenario de alcance global, como lo es en el que actualmente deben actuar las empresas (tanto los clientes como los competidores directos se encuentran en cualquier parte del mundo), la ausencia en la Web y la no utilización de sus herramientas para el desarrollo de las estrategias corporativas pueden marcar una deventaja significativa para una empresa frente a sus competidores. De allí que la Web no sea una opción para las empresas si no un imperativo, puesto que de ella depende en parte de su competitividad.

Niveles de integración de Internet en las organizaciones

Luis Fernando Correa Calle 1 Comentario »

El adecuado aprovechamiento de Internet por parte de las empresas, trasciende el ámbito meramente técnico y se convierte en una cuestión de índole estratégica. Es decir, se trata de un asunto que se encuentra más relacionado con la alta dirección de las organizaciones, que con su área de tecnología informática.

El asunto es que el análisis previo a la utilización de Internet suele centrarse o reducirse a los requerimientos técnicos, pero pocas veces se parte de la evaluación de sus posible impacto en la Organización y mucho menos se vincula a sus estrategias de crecimiento y desarrollo.

La incorporación consciente y planificada de Internet, potencia ampliamente el alcance de las acciones estratégicas, porque abre nuevos caminos y amplia el horizonte de desempeño y desarrollo de la empresa. Dicha incorporación puede ser gradual, a través de diferentes estadios o niveles que se van alcanzando a medida que la compañía adquiere experiencia y madurez en el uso de estas tecnologías, o puede hacerse con la pretensión de alcanzar de una sola vez un nivel avanzado, en cuyo caso la planificación y el proceso debe hacerse con mayor rigor.

Se pueden identificar cinco niveles diferentes de incorporación de las TIC en las organizaciones, cada uno de ellos asociado con la complejidad del cambio que se genera en la empresa. No es indispensable, aunque sí deseable, que se adopten en el orden aquí propuesto con el fin de lograr un desarrollo organizacional ordenado y coherente.

Nivel 1: Uso de Internet para divulgación de la información institucional.
Consiste en publicar a través de un sitio Web propio o de un tercero, para dar a conocer a los clientes potenciales información general de la empresa, su naturaleza, localización, cobertura, e información básica sobre sus productos o servicios. En este nivel es necesario definir procesos ágiles de actualización de la información y canales de respuesta a quienes manifiesten interés en establecer algún tipo de contacto. En este caso, el sitio Web rerquiere poca atención, puesto que sólo es necesario ocuparse de realizar actualizaciones en la información publicada, cuando exista un cambio de domicilio, o de cualquier otro dato relavante de la información corporativa general.

Nivel 2: Uso de las Internet para información al cliente sobre los productos y servicios.
En este caso, la Internet es utilizada para poner al alcance de los clientes reales y potenciales información precisa y detallada de cada uno de los productos y servicios que ofrece la empresa. Aunque no lo parezca, existen diferencias sustanciales entre los dos primeros niveles: En el segundo de ellos no sólo la cantidad de información puede llegar a ser considerablemente superior, si no que además requiere actualización mucho más frecuente y una estructura y organización tales que le permita a los clientes encontrar con facilidad la información de su interés. En este caso, los canales dispuestos a atender consultas deben estar preparados para una mayor carga de trabajo. En este nivel, es necesario decidir si es conveniente publicar, además de las especificaciones de cada producto o servicio, sus precios y las políticas de cobro, con el fin facilitar al cliente su decisión de compra.

Nivel 3: Uso de la Internet para establecer relaciones con proveedores y clientes.
Si bien los dos primeros niveles deben contemplar la existencia de canales de comunicación con los clientes, estos son de naturaleza contingente, es decir, solo se activan cuando un cliente desea establecer contacto o quiere formular algún interrogante, a través de un correo electrónico o un formulario de contacto. En el nivel 3 se incluyen estrategias completas de interacción con los clientes y proveedores a través de la Web, de tal manera que ésta sea sistemática y estructurada, y a su vez algunos de los procedimientos concernientes a esta interacción puedan automatizarse.

Dependiendo de la naturaleza del negocio, del volumen de clientes (y si estos son anónimos o perfectamente identificables) y del tipo de relación que se quiere mantener con ellos, los espacios de interacción serán abiertos o cerrados. En cualquier caso, es conveniente permitir que cada uno de ellos posea un registro con una identificación única que le permita acceder a diversos servicios personalizados (información actualizada sobre los productos y servicios, promociones, novedades, etc.), activar procedimientos tales como pedidos, devoluciones, estados de cuenta, entre otros, compartir experiencias con respecto a un producto o servicio (mejores prácticas, formas alternativas de uso, etc.).  

Nivel 4: Uso de Internet para la gestión de procesos administrativos.
A diferencia de los tres anteriores, este nivel comprende la implementación de sistemas de información que además de ocuparse del procesamiento de los datos originados por la operación misma de la empresa ofrecen información útil para la gestión y la toma de decisiones del orden administrativo. En este caso Internet permite a los responsables de la gestión y la dirección, el acceso a información actualizada y completa y comunicar, en tiempo real, decisiones sin importar el lugar en que ellos se encuentren.

Nivel 5: Uso de Internet como base para la operación del negocio o de un área de éste.
La operación del negocio o de un área de éste basado Internet implica que ésta juegan un papel indispensable en toda la actividad relacionada con sus funciones productivas. Tal es el caso, por ejemplo, de las llamadas “tiendas virtuales” o de un canal de comercialización a través de Internet. Esto implica que la empresa o el área en cuestión se deba estructurar de forma coherente con la naturaleza de esta tecnología y con el volumen de actividad esperado. Si bien, en este caso muchas de las actividades pueden automatizarse, siempre existirán algunas que serán críticas debido a que requieren la intervención directa de personas o de medios físicos.

Es posible que muchas empresas, por la naturaleza misma de su negocio, no contemplen la opción de alcanzar este nivel de incorporación de Internet. Sin embargo, en ningún caso conviene descartar de plano la opción de implementar algún tipo de servicio asociado o complementario a su actividad, que tenga una fuerte base en el uso de la Red, sus servicios y aplicaciones.

Aspectos ocultos que hacen visible un sitio Web

Luis Fernando Correa Calle 1 Comentario »

La visibilidad de un sitio Web no tiene prácticamente nada que ver con su vistosidad, ni con el número de imágenes, ni el colorido, ni las animaciones que tiene. Usualmente aspectos como estos suelen contribuir a todo lo contrario, su invisibilidad.

Esto se debe a que los buscadores, que son el camino a través del cual llega la mayoría de visitantes a un sitio Web, trabajan a partir de textos (las palabras que escribe un usuario como base de su consulta),  incluso cuando se pide que los resultados sean imágenes o videos. Su trabajo consiste en buscar esas palabras en los contenidos de las páginas Web y “decidir”, a partir de la aplicación de algoritmos sofisticados, el orden de presentación de los resultados. El propósito, en principio, es que los sitios que aparecen en los primeros lugares (que son los que tienen una mayor probabilidad de ser visitados por parte del usuario que ha hecho la búsqueda) sean los que tienen contenido más cercano a lo que el usuario está buscando.

La principal herramienta que tiene el motor de búsqueda para seleccionar y ordenar los resultados para una consulta de un usuario, está en contrastar las palabras usadas por éste con las que aparecen en las páginas de contenido de cada sitio. Así que los textos incluidos en imágenes y en animaciones hechas con software como Flash, no son tenidos en cuenta en esta exploración, por tanto éstos permanecen “ocultos” ante el buscador y como consecuencia la probabilidad de que un sitio muy vistoso, rico en imágenes y animaciones, sea tenido en cuenta por el motor de búsqueda y ubicado en un lugar privilegiado en la lista de resultados es muy baja.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que la tarea de los buscadores es compleja debido a que existen millones de sitios Web que actualizan y publican nuevos contenidos permanentemente. De allí que estos se ocupen de rastrear cada página Web poniendo mayor atención y dándole mayor importancia a los aspectos más destacados de ellas. Los que, en principio, dan mejor cuenta de lo que contienen: su título, los títulos y subtítulos internos, las palabras clave que las describen, los enlaces externos que conducen a ellas (principalmente las palabras con las que son enlazadas).

En síntesis, lo que hace más visible un sitio Web es su contenido, la relevancia que éste tiene frente a los intereses (reflejados en las búsquedas en la Web) de los cibernautas y, en particular, la forma como está construido con el fin de facilitarle el trabajo a los buscadores.

En futuras entradas en este Blog me ocuparé de los detalles técnicos y conceptuales de esto.

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